Música

Un pequeñísimo acercamiento a Rubinstein

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Estoy segura de haber escuchado el “Grande valse brillante en mi bemol mayor, Op. 18” de Fredéric Chopin más de 200 veces. Dura menos de seis minutos y, sin embargo, en ese lapso de tiempo puedo construir en ella toda una historia de comedia y amor. Nunca me canso de escucharla a pesar de haberlo hecho hasta lo que puede considerarse “el hartazgo”.

Cabe aclarar que he escuchado a fondo la interpretación realizada por el pianista polaco Arthur Rubinstein, considerado por muchos como el mejor intérprete de Chopin. El escritor Thomas Mann tenía razón cuando lo calificaba de “virtuoso feliz”: escuchar a Rubinstein interpretar este y otros valses provocan sentimientos de querer enamorarse y sentir la joie de vivre, la cual me resulta muy contagiosa cuando escucho detenidamente sus canciones. He escuchado otras interpretaciones de esta misma canción, pero algunas fallan en apresurarse, otras en ir de manera torpe y brusca. Desconozco si esto se debe por la costumbre que tengo con la interpretación de Rubinstein, pero admito que la versión de este suena muchísimo más natural y, sobre todo, el intérprete se siente seguro a la hora de tocar, como si el piano solo fuera una extensión de su cuerpo que canaliza sentimientos.

Otras interpretaciones que me gustan del pianista polaco son “Sonata n. 8 en do menor, op. 13 – Pathétique” de Ludwig van Beethoven y la “Sonata para piano n. 2” de Sergei Rajmáninov, aunque a estas las califico como mucho más expresivas y pasionales que la composición de Chopin.

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Enlaces relacionados:

Arthur Rubinstein – Chopin “Grande valse brillante” op. 18 in E flat

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Internet

Sobre la Deep Web, Silk Road y Bitcoins

A pedido de una compañera de la universidad, esta entrada pretende aclarar algunos términos empleados en el artículo “Al final del Camino de la Seda, y el futuro de la Deep Web“, escrito por el profesor Eduardo Villanueva en su blog. Si bien confío que el autor hizo lo posible para tratar un tema interesante de forma sencilla, reconozco que buscar por separado la definición de cada término puede convertirse en una tarea abrumadora.

Agradecimientos especiales a Arturo Puente, por sacarme las dudas sobre el tema sin la necesidad de mencionar a Bono.

La deep web:

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La deep web o web profunda es el contenido de Internet que no está indexado a un motor de búsqueda y/o no puede ser visualizado desde un navegador convencional. Esto incluye páginas web que requieren una autorización para acceder a cierto tipo de información (como Facebook y Gmail, o una base de datos) y sitios que funcionan bajo la red Tor, como fue el caso de Silk Road, para que la información tanto del servidor como del usuario sea encriptada a lo largo de su enrutamiento.

La forma más sencilla de acceder a la deep web es con Tor Browser, un software que permite el ingreso a la red anónima Tor. Puedes descargarlo y navegar bajo tu propio riesgo, ya que se trata de la ilegalidad al acecho.

  • ¿Por qué no puedo ingresar a la deep web con un navegador convencional?

Porque un navegador convencional (IE, Firefox, Chrome) emplea un protocolo HTTP; en cambio, la deep web usa una versión modificada de este para evitar el envío de determinados datos. Según Arturo, experto en Informática, un ejemplo concreto sería el siguiente: “Para entrar a la universidad necesitas un carnet, pero para ingresar a la agrupación underground del campus debes hacer ciertas modificaciones en tu ID, pegar un par de logos y quitar un código de alumno para no ser reconocido. En el caso de la deep web, el protocolo empleado por los navegadores y servidores no es el convencional”.

Silk Road:

Forbes

Forbes

Así como la Ruta de la Seda conectó a las ciudades del Viejo Mundo con la comercialización de finas telas, especias y metales preciosos, Silk Road fue la página web que conectó al mundo con la venta ilegal de drogas. Metanfetamina, cocaína, LSD y marihuana fueron solo algunos de los estupefacientes vendidos en la tienda virtual que hace que Breaking Bad parezca una serie del siglo pasado. Recientemente, el FBI logró cerrar el sitio y arrestar a Ross Ulbricht, supuesto dueño y fundador del bazar virtual.

  • ¿Cómo puede funcionar un mercado negro en Internet?

Tal y como dijo Eduardo Villanueva en su artículo, la existencia de Silk Road no habría ocurrido de no haber existido un medio de pago lo suficientemente anónimo y descentralizado: el bitcoin. Recordemos que en Internet el pago se realiza gracias a una entidad financiera (un banco) que realiza una determinada transacción. En cambio, pagar en bitcoins es similar a hacerlo en efectivo. Herramientas como Tor y Bitcoin permitieron el surgimiento no de una, sino de varias páginas web dedicadas a la venta de drogas, armas y pornografía, como Sheep Marketplace, Deepbay y Black Market Reloaded.

Bitcoin (signo ฿, abr. BTC):

El bitcoin es una divisa virtual similar al oro: debe ser ‘minado’ (en el caso del bitcoin, el proceso consiste en la resolución de un problema matemático altamente complejo), existe en cantidades limitadas (21 millones de BTC) y tiene valor porque una comunidad grande de usuarios lo considera así. Una persona puede cambiar sus bitcoins por dinero real.

  • ¿Qué factores determinan el valor de un bitcoin?

Percepción, aceptación, utilidad y la ley de oferta y demanda. Mientras más usuarios y servicios empleen el bitcoin, la divisa aumentará su demanda y, por ende, su valor en el mercado. Sin embargo, hechos que generan incertidumbre provocan el efecto contrario. Por ejemplo, cuando Silk Road fue cerrado, un bitcoin que cotizaba a $130 bajó a $85 en menos de tres horas. Emplear esta divisa es jugar con la especulación, debido a su alta volatilidad y poca regulación.

 

Enlaces relacionados:

Meet the Dread Pirate Roberts, The Man Behind Booming Black Market Drug Website Silk Road. Forbes.

The Underground Website Where You Can Buy Any Drug Imaginable. Kotaku.

How The eBay of Illegal Drugs Came Undone. The New Yorker (leído en el blog de Eduardo Villanueva).

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Política

Partido de la Red: ¿Reivindicación de la democracia?

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Ayer fui al Buenos Aires Market a disfrutar lo que sería un Mistura con comida orgánica. Como empezó a llover y no llevé el paraguas, me escondí debajo de un árbol donde, de casualidad, también estaban los candidatos del Partido de la Red a la Legislatura de la Ciudad. Porque no podía salir de ese minúsculo espacio, les pareció conveniente explicarme su propuesta para los próximos dos años si es que salen electos en Octubre.

Según Santiago Siri, candidato a legislador de CABA, el Partido de la Red es un partido político en el cual los ciudadanos deciden qué proyectos de ley deberían ser aprobados, lo que permite una participación más directa del individuo en la política y simplifica la relación entre ciudadano y legislador. De esta manera, se logra que la representación sea total: si hay un legislador del Partido de la Red en la Legislatura, este se encargaría de obedecer el mandato del, digamos, populorum virtual. Para ello, se emplearía un software de código abierto y libre (disponible en GitHub bajo licencia MIT) que “permite a todo ciudadano hacerle llegar su voto diario a los legisladores de la red”. Cabe resaltar que dicho software se encuentra todavía en fase beta.

Ciertamente, me parece una propuesta llamativa e interesante, mas no ajena al debate.  El candidato a legislador había comentado que este método ya se estaba planteando en otros países y si bien no especificó exactamente cuáles, creo que el caso más cercano sería el del Partido Pirata alemán y el resto de Europa sin necesariamente compartir las mismas bases políticas. Un ejemplo más concreto, pero sin el uso de Internet, es el de Suiza y su política basada en la democracia directa: el ciudadano participa en la toma de decisiones.

Argentina es uno de los países con mayor cantidad de usuarios de Internet en esta parte de la región (para fines del 2012 se estimaba en 20 millones). Al mismo tiempo, la inserción de smartphones ha ido aumentando progresivamente en los últimos años. Es por ello que confío que la brecha digital en el país disminuirá y que la concepción de un partido así no me parece una idea descabellada. Con todo, no puedo evitar hacer la siguiente pregunta: ¿Representan los usuarios de Internet a la voluntad popular?

Otras cuestiones respecto al tema son el desinterés que existe por el acontecer nacional y menos de una participación activa en política, ya que los ciudadanos se han conformado con votar en un referéndum realizado cada tantos años, hecho donde empieza y culmina la participación en el sistema. La tiranía de la masa, la carencia de postura dentro del espectro político y la infalibilidad del software empleado también son otros temas a tratar.

“Votemos ideas, no personas”

Actualmente en el continente vivimos una política muy desgastada, desprestigiada y, sobre todo, poco representativa. Yo le doy la razón a Santiago Siri cuando afirma en una entrevista que “la democracia está estancada, se repiten las mismas cosas de siempre y no hay innovación en la arena política” y que Internet cambió la forma de comunicación de nuestro tiempo. El Partido de la Red trata de explotar las reglas de la política, un ámbito que, pese a los avances tecnológicos, se resiste al cambio. Más allá de todo lo malo que podría llegar a suceder, es una oportunidad para que el ciudadano tenga una mayor participación en el sistema democrático en lugar de creer en falsas promesas. Ya veremos los resultados en Octubre.

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Enlaces relacionados:

Página oficial del Partido de la Red

FAQ – Preguntas Frecuentes

Twitter

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Periodismo

Frost, un poco más allá de Nixon

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A lo largo de esta semana he concentrado mis energías en conocer más acerca de un entrevistador que pasé por alto durante mis años universitarios. Más que nada lo que me ha invitado a indagar sobre su trabajo periodístico fue su reciente muerte. Me refiero al periodista y comediante inglés Sir David Frost.

Lo único que conocía de este presentador era que había tenido una serie de entrevistas con el ex-presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, en los cuales se revelaron aún más los actos de corrupción cometidos durante su mandato. Frost/Nixon, la película que narra los sucesos detrás de estas entrevistas (aunque con escenas de ficción), me introdujo más a la labor realizada por este personaje. Recomiendo que la vean, ya que hay varios aspectos de la entrevista que se tocan en el largometraje: la producción, el estudio del entrevistado, la preparación del cuestionario y el enfrentamiento. Recuerdo una escena donde el productor de Frost, John Birt, le dice lo siguiente:

“Tuve una chance de volver a ver las grabaciones de ayer. ¿Honestamente? Demasiado indulgente, David. Tienes que hacerlo más incómodo para él [Nixon]. Puedes comenzar a sentarte más cerca, tienes que atacar más. Si comienza a disminuir, interrúmpelo con otra pregunta. No intercambies generalizaciones, sé específico y, sobre todo, no le dejes dar esos sermones egocéntricos de 23 minutos”.

Finalmente, Frost logró que Nixon admitiera haber defraudado al pueblo norteamericano después de tres años de haber abandonado el cargo presidencial. Y eso era lo que todos querían escuchar en ese entonces.

Si bien es conocido por haber realizado The Nixon Interviews, a lo largo de su carrera entrevistó a muchas celebridades, desde Muhammad Ali hasta Paul McCartney. Incluso entrevistó al ex-presidente Alejandro Toledo (en este blog somos chauvinistas). En la entrevista a Ali, el boxeador está seguro que le ganará a su próximo rival, George Foreman, en lo que se convertirá en la pelea más conocida de su carrera, y también da a conocer aspectos personales como sus creencias religiosas (el Islam) y su lucha por la reivindicación del afroamericano.

Sus últimas entrevistas las realizó para la cadena de noticias Al Jazeera con el programa The Frost Interview, donde conversó con personajes de distintos ámbitos: en el deporte, con el ajedrecista Gary Kasparov; en la literatura, con Isabel Allende y en las artes escénicas, con el bailarín Carlos Acosta, entre otros. Una entrevista que me gustó mucho y espero que tengan la oportunidad de ver es la que le hizo al pianista y director de orquesta Daniel Barenboim, quien relata cómo la música clásica permite el diálogo entre sociedades en conflicto.

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Gastronomía

De qué hablo cuando hablo de comida

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Un amigo que vive a unos 8000km de distancia, que nunca he visto en mi vida y se encuentra en New York haciendo negocios con Michael Bloomberg me dijo que haga un post sobre comida. Cito sus palabras:

– Has hablado de todo menos de comida. No puedo considerarte completa si no hablas de ella.

Y le doy toda la razón.

En la primera entrada de este humilde blog dije lo siguiente: “También quiero compartir con ustedes todo aquello que me gusta: enlaces y artículos que me parezcan interesantes sobre temas de cultura, fotografía, arte, literatura e incluso gastronomía”. No cumplí con lo mencionado.

A lo largo de esta semana he estado con un letargo mental que me ha impedido continuar con la redacción de este blog. Falta de constancia y originalidad, le dicen. No obstante, las palabras que vienen a continuación son un intento de continuar con este proyecto; son palabras sinceras, recuerdos, experiencias y reflexiones que adquirí a lo largo de estos meses.

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“Siempre me ha sorprendido ver cómo funcionan los sentidos en conexión con la memoria. Quiero decir, este estofado es solo una amalgama de ingredientes, tomados por separado estos ingredientes no me recuerdan nada; pero, en esta exacta combinación, el olor de esta comida me devuelve a mi niñez.” – Gus Fring

Comer es la función vital por excelencia de los seres vivos. El sexo satisface y permite la continuidad de las especies, pero no es un acto que deba realizarse todos los días para la supervivencia. Comer sí lo es. Su función no se reduce al hecho de nutrir, sino también socializar y sentirnos parte de: la última cena es el ejemplo más conocido por antonomasia.

Estar seis meses en otro país me ha permitido conocer cosas que no me hubieran enseñado en la universidad o estando en casa y la comida ha sido parte importante de este aprendizaje. Aprendí que jamás debo darla por sentado, sino, al contrario, estar agradecida del alimento que me nutre y me permite continuar con mis labores diarias.

Siempre me gustó comer bien. Recuerdo ir con mi papá a varios tipos de restaurantes: caros, baratos, campestres, gourmet, huariques, pedir desde ravioles con sesos de vaca hasta una torta de choclo con cebiche. Gracias a él desarrollé un paladar más o menos exigente, pero nunca se me dio por preparar algo sino hasta llegado el punto de “vérmelas por mi cuenta”. Hace medio año no tenía idea de cómo hacerlo. Ahora, varias personas por ahí dicen que ya cocino bien y estoy feliz de ello.

Empezó como una manera de hacer catarsis. En ese entonces, no tenía idea sobre qué escribir ni de qué cosa estaba haciendo con mi vida. No me tomó mucho tiempo para darme cuenta que los logros culinarios son muy satisfactorios: sabía que cocinaba bien cuando mis comensales decían que la comida estaba rica. Y eso me hacía feliz. En cambio, con la escritura y otras expresiones artísticas las opiniones eran vagas, diversas y poco sinceras. Con la comida también puede suceder esto, pero las expresiones en los rostros o los silencios desagradables explican mucho.

La comida me hizo redescubrir un pasado que siempre estuvo presente, en potencia.

Cuando comencé a cocinar, me di cuenta que muchos de los buenos recuerdos que tuve con mi familia fueron aquellos en los que me enseñaban a cocinar y cenábamos juntos. La relación con mis padres no es la mejor y tratar de encontrar buenos recuerdos no es fácil cuando han pasado muchas cosas entre nosotros, pero recordar a mi abuela enseñarme a hacer wantanes, a mi papá decirme cómo preparar una jalea de pescado, o lo divertido que fue esculpir con mi mamá y mi hermano unos mazapanes deformes son momentos que en ese entonces subestimé y dejé pasar, pero que ahora atesoro más que cualquier otro recuerdo.

Ahora, la comida me ha permitido restablecer un lazo con ellos. A veces intercambio recetas con mi mamá y justo hoy he recibido un recetario que me envió. Asimismo, he establecido lazos con otras personas. Quería ayudar en la casa donde me encontraba y que las personas con las que convivía se sintieran a gusto con mi presencia. Cocinar fue parte de ese proceso. Ahí también aprendí a cocinar otras cosas, ya que habían libros de cocina de otros países. Sentí que recibía algo de esas culturas por más que supiera muy poco de ellas.

Estar medio año lejos de casa me ha permitido conocer otros tipos de comida y no estar obnubilada por el boom gastronómico que existe en Perú. Les aseguro que en todos estos meses no he tenido antojo exacerbado de cebiche, tiradito ni de seco de cabrito. Aprendí que la cultura local tiene mucho que aportar y, por ello, debo nutrirme de lo que tiene para ofrecerme.  ¿Que qué de bueno tiene la comida argentina? Las facturas están buenas, el helado es insuperable, el asado es hecho con carne de verdad, las pastas son caseras y exquisitas y pocas cosas superan el hecho de tomar mate con los amigos. Y la cerveza es más barata que la leche.

Estoy de acuerdo con Iván Thays respecto a algunos puntos sobre la comida peruana. No invitaría a un turista una Inca Kola (ya lo he hecho y al final yo tuve que tomarla), mucho menos un suspiro limeño. Sin embargo, acá en Buenos Aires, hacer una causa a la limeña o ir a un restaurante peruano para pedir un arroz con mariscos me viene bien, y creo que a los argentinos también.

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Si te gusta cocinar, comer y criticar a los que cocinan, pero no sabes ni pelar papas, recomiendo:

No Reservations: cualquier episodio. A mí me gusta cuando Anthony va al Sudeste Asiático, China y Japón, aunque curiosamente el que más recuerdo es el episodio de Romania (es muy gracioso). De las grabaciones hechas en Estados Unidos: New York y Cleveland (sale Marky Ramone :P).

Iron Chef: Era el programa favorito de Kim Jong-il. Es la gastronomía llevada a niveles épicos.

Top Chef: Es como Project Runway pero con comida y chefs. Si en un programa está Heidi Klum, en el otro está Padma Lakshmi. Si en uno está Michael Kors, en el otro está Ted Allen.

Jiro Dreams of Sushi (2011): Es la película más food-pornográfica que he visto hasta ahora.

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Vigilancia electrónica

Snowden//PRISM

dark side of the moon

  “Todo en el Estado, todo para el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado” – Benito Mussolini

Las noticias de esta semana han puesto nuevamente sobre la mesa algunos temas de informática que deberían interesarnos a todos. No me refiero al anuncio de la salida de Steve Ballmer de Microsoft, sino a la sentencia de 35 años de prisión que ha recibido Bradley Manning y las continuas publicaciones que ha hecho The Guardian sobre Edward Snowden y PRISM.

Aún hay muchos cabos sueltos sobre lo que es PRISM y su funcionamiento. Grosso modo, es una herramienta empleada por la National Security Agency (NSA) que recopila información mediante data mining y cuenta con acceso directo a los servidores de grandes empresas de tecnología. Con “acceso directo”, me refiero a que la NSA recibe la información, en lugar de interceptar comunicaciones. Era un secreto bien guardado hasta que Edward Snowden, ex empleado de la NSA, publicó documentos clasificados en The Guardian The Washington Post en junio de este año.

Si bien el gabinete de los Estados Unidos justifica el uso de este sistema dentro de un marco legal (con la ley FISA y el Patriot Act), el hecho de afirmar que esta es empleada para combatir al terrorismo y que solamente busca información de personas extranjeras fuera de los Estados Unidos es poco convincente: la NSA también ha recopilado información a nivel local. Es por eso que PRISM no solo preocupa a extranjeros, sino también a los estadounidenses.

El día de hoy, The Guardian ha publicado una nota sobre la relación de complicidad que hay entre las empresas de Silicon Valley y la NSA, cuando resulta que hace unos meses estas mismas compañías negaron cualquier tipo de conocimiento y participación con PRISM. Según el artículo, esta relación se sustenta con el pago de impuestos de las personas que viven en los Estados Unidos, lo cual resulta algo irónico: pagar por menos privacidad y más “seguridad”.

No soy de las que suele creer en conspiraciones, pero lo más decepcionante del asunto es que poco ha expresado el gabinete de Barack Obama sobre este y otros programas de vigilancia electrónica. Peor aún, la policía del Reino Unido se ha visto implicada con la destrucción de una laptop con información sobre el caso.

Dos extremos opuestos:

El lingüista Noam Chomsky ha expresado que la vigilancia electrónica realizada por la NSA es un ataque a los estadounidenses:

“This is obviously something that should not be done. But it is a little difficult to be too surprised by it (…) They [governments and corporations] take whatever is available, and in no time it is being used against us, the population. Governments are not representative. They have their own power, serving segments of the population that are dominant and rich.” – The Guardian

Por otro lado, Mario Vargas Llosa ha criticado las acciones tomadas por Edward Snowden:

“Por desgracia, mientras existan las guerras, los peligros de guerras y un terrorismo religioso e ideológico que provoca a diario los estragos que sabemos, es prácticamente imposible que los Estados democráticos renuncien a una actividad de la que podría depender en buena medida la seguridad, políticas eficaces contra la repetición de tragedias como las de las Torres Gemelas o de la estación de Atocha.” – El País

Personalmente, no confío en la frase “si hacemos lo correcto, no tenemos nada que ocultar”. Tampoco considero que debamos siempre dejarnos guiar por los intereses de un Estado, sino por los principios éticos que nos rigen como sociedad.

“And where once you had the freedom to object, to think and speak as you saw fit, you now have censors and systems of surveillance coercing your conformity and soliciting your submission. How did this happen? Who’s to blame? Well certainly there are those who are more responsible than others, and they will be held accountable, but again truth be told, if you’re looking for the guilty, you need only look into a mirror.” – V for Vendetta

Enlaces relacionados:

Here’s everything we know about PRISM to date

Stop watching us

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La lista negra

La lista negra #1

Bienvenidos a la nueva sección del blog, La Lista Negra: si no la lees te mueres, donde publicaré enlaces a los artículos que más me gustaron durante la semana sobre cualquier temática que me interese (y espero que a ustedes también), sino… vas a morir igual.

Para empezar –offtopic– feliz día del niño. Yo no recuerdo que en Perú se festejara esta fecha, o tal vez eso fue algo que me hizo creer mi familia durante veinte años para no darme regalos, o tal vez mis papás simplemente no estaban enterados de esta fecha, o tal vez en Chiclayo no la festejábamos por lo alejados que estábamos de la metrópolis.

En fin, para no hacerla más larga, los enlaces nominados a La Lista Negra esta semana son:

 

Your meat addiction is destroying the planet (but we can fix it)

Comer una hamburguesa es uno de mis mayores placeres: jugosa y sabrosa, para mí es difícil negar una. Sin embargo, soy consciente de que actualmente la producción de carne es insostenible.

Esta semana, mucho se ha hablado de la “frankenburger“, y The Verge hizo un reportaje a fondo sobre el tema. Si bien dudo que vaya a ser la solución, ¿por qué no intentarlo? Que podría llegar a causar nuevas enfermedades dicen. Lamentablemente, ya tenemos enfermedades y pandemias para elegir, así que una más y no pasa nada.

 

Meet the Dread Pirate Roberts, The Man Behind Booming Black Market Drug Website Silk Road

¿Te preguntabas si puedes conseguir drogas en Internet? Chicheñó. En esta nota de Forbes conocerás a Silk Road, el cual no es precisamente la ruta de la seda que iba desde China a Europa. Me pregunto si Walter White terminará vendiendo su metanfetamina ahí (aunque en el artículo se menciona a un tal Heisenberg).

 

A Day in the Life of the Ku Klux Klan, Uncensored

Como muchos ya saben, una de mis pasiones es el fotoperiodismo. En este artículo, el fotógrafo Anthony S. Karen captura la vida de los miembros de una de las sectas más misteriosas que conozco: el Ku Klux Klan. Antes de que me digan que soy racista de ultra-derecha (adelanto que no lo soy), considero importante conocer el estilo de vida de estas personas antes de realizar un juicio, y confío en que la fotografía permite mostrar aquello de manera objetiva.

 

Esta semana han sido pocos links. Como pretexto, les diré que estuve ocupada en la adopción de una gatita. Como es muy tierna y más inteligente que ustedes, me mantuvo alejada de Internet.

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