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Periodismo, publicidad y la noticia tonta

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Bien sabido es que en la actualidad el periodismo digital no puede sobrevivir sin su mayor inversor: la publicidad. Se trata de parientes que se odian mutuamente, pero que están obligados a llegar a un acuerdo.

La publicidad ha estado siempre en los medios de comunicación, pero se presenta de manera distinta en cada uno de ellos. En el caso de la televisión y la radio, el espacio publicitario contiene spots cuya finalidad es, obviamente, publicitar un producto mediante la transmisión de un mensaje. En el caso del periódico, la publicidad aparece en forma de anuncios. Considero que el consumidor de estos medios es un sujeto activo, ya que puede tomar una decisión: cambiar el canal, apagar la radio o ignorar el anuncio, respectivamente.

En Internet, la forma que adquiere la publicidad es diferente. Actualmente, consiste en molestas animaciones flash, banners o enlaces patrocinados. Son omnipresentes: están en los portales de noticias, la noticia misma e incluso en las redes sociales (¿acaso no ves ese link en Facebook que dice ‘Sponsored’?) y son difíciles, por no decir imposibles, de ignorar. Cabe decir que esto no ha sido siempre así, sino que la Web ha ido evolucionando junto a los anuncios publicitarios.

¿Qué sucede cuando este modelo de financiación está presente en las empresas periodísticas?
Bien, podríamos afirmar que ambas empresas se benefician. La empresa periodística comienza a ser patrocinada por grandes corporaciones, lo que genera que el producto ofrecido al público sea mucho más barato.

¿Y lo malo de esto es…?
Es simple. Si una empresa periodística es patrocinada por empresas, no solo significa que se emita publicidad por aquí y por allá, sino también que el periodismo estará al servicio de estos, ejhm, intereses.

En el caso de los portales web, al modelo se le inyecta esteroides con la cantidad de espacio que ocupan los ads (lo que impide que la página muestre más información) y con la publicación de noticias irrelevantes cuyo fin es atraer a un gran número de lectores. Esta situación provoca que el periodismo digital genere contenido innecesario, poco transparente y poco profesional, ya que es fácil caer en la prensa sensacionalista. Todo esto sumado a la publicidad invasiva generan que el periodismo no solo pierda credibilidad, sino que el consumidor, frustrado ante la presencia de estos anuncios, no desee volver al sitio y peor aún (o tal vez mejor), emplee herramientas como AdBlock de forma permanente.

Actualmente, otros modelos de financiación están apareciendo y algunas empresas periodísticas ya están empleándolos. Tal es el caso de The New York Times con la suscripción online o revistas como Orsai, la cual empezó como un blog y que ahora depende únicamente de la suscripción de sus lectores. Eso sí, lo que se espera de este tipo de negocio es una mejora en la calidad de la noticia.

En América Latina el caso es aún algo desolador, ya que la mayoría de usuarios aún no está habituado a un pago en línea ni está dispuesto a pagar por algo que durante mucho tiempo ha llegado de forma gratuita en una bandeja.

Bibliografía adicional:

Noam Chomsky y el modelo de propaganda, un video que vi hasta el hartazgo en la universidad
“Paying for digital News” – Digital News Report 2013, realizado por Reuters Institute for the Study of Journalism

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2 thoughts on “Periodismo, publicidad y la noticia tonta

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