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Sobre el grammar-nazismo

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El día de hoy iba a publicar un artículo completamente distinto, pero no lo hice. ¿Por qué? Porque apenas me levanté, comencé a tipear algunas operaciones en JavaScript para, en un rato después, darme cuenta que los lenguajes de programación son nazis, más grammar nazis que cualquier persona que haya conocido, que ‘If’ e ‘if’ no son lo mismo, que por más que el código tenga sentido, si la sintaxis falla, no se va a ejecutar. Simplemente, la comunicación con las computadoras falla si no dominas su idioma, así que fue una mañana frustrante.

Luego, oh sorpresa, entré a Twitter y en mi timeline apareció esto:

Para empeorar la situación, minutos más tarde me prestaron un libro titulado Eats, Shoots & Leaves: The Zero Tolerance Approach to Punctuation, en el cual se le enseña al lector a emplear una correcta puntuación. Por más que el libro esté en inglés, se adapta bien a la normativa de nuestro idioma.

En fin, ¿eran estos sucesos parte de una conspiración en contra de mí? ¿Me pasan estas cosas porque no he sido exigente con la ortografía de mis amigos? Si no corregí a nadie fue porque lo consideraba esnob, imprudente y porque, como dice la frase más trillada del mundo, “errar es humano”. Ni siquiera corregí a la profesora que me bajó un punto en un ensayo de la universidad por no haber tildado los pronombres demostrativos cuando, en realidad, estos no se tildan desde el 2010.

Sí, soy una grammar-nazi por naturaleza, pero mi modus operandi no es el mismo: no ando corrigiendo por aquí ni por allá, no te hago pasar roche en público ni me horrorizo por tus horrores ortográficos.

A la única persona a la que me gusta corregir es a mi madre, algo que ella odia y yo disfruto a montones. No obstante, a veces me planteo las siguientes preguntas: ¿Cuándo debemos corregir errores ortográficos?, ¿es necesario ser nazis con el idioma? Miren a José Saramago, transgresor de la ortografía y, al mismo tiempo, Premio Nobel de Literatura.

Las ayudaba a levantarse, y repetía, Rápido, rápido, y ahora era el ciego contable el que gritaba desde el fondo, Agarrarlas, no las dejéis marchar, pero era demasiado tarde, ya estaban todas en el corredor, avanzando a tumbos, medio desnudas, sosteniendo los trapos como podían.

Obviamente, y antes de que me tiren piedras, Saramago empleaba estos recursos a propósito para transmitir una situación que, tal vez, una puntuación correcta no hubiera permitido. Nosotros, quienes dudo vayamos a ganar un Premio Nobel en algún momento de nuestras vidas, debemos exigirnos a escribir y puntuar como nos manda la Real Academia Española… o tal vez no.

Volviendo al tema y a las preguntas planteadas, ¿cuándo debemos corregir errores ortográficos?

Cuando…

  • Realizo la revisión de un texto académico.
  • Un amigo cercano o un familiar comete el mismo error una y otra vez.
  • Se requieren las debidas correcciones para comprender un mensaje de forma más eficaz. Por ejemplo, una noticia.

Cuándo no hacerlo:

  • Cuando hablamos por chat con un amigo: No soy exigente en el chat porque hasta yo misma escribo como se me da la gana en una ventana de conversación. Aquí, la cuestión es que el chat es un ámbito distinto y escribir “mal” en él no necesariamente me hace incapaz de redactar textos académicos (mis profesores son testigos de ello). Eso sí, si un conocido comete de forma no deliberada el mismo error una y otra vez, lo lógico es que le corrija prudentemente. PRUDENTEMENTE.
  • Cuando el término es aceptado en el sociolecto de mi interlocutor: Un problema con los grammar nazis es que muchas veces olvidan que el idioma no es un ente estático, sino altamente volátil. En el caso del Perú, existe una gran variedad de lenguas y cada una de ellas adopta el español a su manera, lo que provoca una interferencia lingüística. Creo que el caso más conocido entre los peruanos es el de Hilaria Supa: hubo una interferencia lingüística entre su idioma natal (quechua) y el español.
  • Cuando vas a hacerlo en público:  es de mal gusto dejar a alguien malparado.
  • Cuando el significado del mensaje es más importante que la manera en la que ha sido escrita: he presenciado cómo algunas personas no han sabido apreciar el significado de un mensaje porque este no estaba bien escrito.

¿Es necesario ser grammar nazis con el idioma?

Sí y no. Es bueno exigirse a sí mismo en un mayor y mejor aprendizaje del idioma, pero no es bueno emplearlo en todos los contextos posibles. Lo ideal es tantear la situación.

Enlaces relacionados:

An Open Letter to Digital Grammar Nazis

Diccionario Panhispánico de Dudas de la Real Academia Española. Responderá tus dudas (valga la redundancia) en temas de normativa lingüística (en cuanto a ortografía y gramática se refiere).

Las Lenguas del Perú, video que muestra cómo el español predomina sobre las lenguas nativas del Perú.

“La escuela entre dos mundos”, una investigación que hice con un grupo de amigas en la universidad sobre la comunidad shipibo-conibo que vive en Lima, publicado en la página web de la Dirección General de Educación Cultural, Bilingüe y Rural del Ministerio de Educación. Les recomiendo leer la conclusión.

“No se culpe a nadie”, cuento de Julio Cortázar donde la falta de puntuación termina exasperándome y de seguro a ti también.

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